Una interpretación cinematográfica de las relaciones entre bastidores entre la reina Isabel II de Inglaterra y el primer ministro Tony Blair, que se desarrollan en medio de los numerosos problemas surgidos a raíz de la trágica muerte de la princesa Diana. Agosto de 1997. La princesa Diana, la favorita del Reino Unido, falleció en un accidente automovilístico. La reina Isabel II, a pesar de todas las expectativas de la sociedad británica, se recluye en el castillo de Balmoral, donde intenta comprender el alcance de la pérdida que ha sufrido Gran Bretaña.
Sin embargo, el recién elegido primer ministro Tony Blair comprende que la situación actual puede alejar a los británicos de a pie de la corona. Por lo tanto, recae sobre sus hombros toda la responsabilidad de buscar un compromiso entre la profunda tragedia personal de la casa real y el deseo del público de ver sus manifestaciones públicas.